Roger Mira | ¿Por qué Demòcrates Valencians?

Si hay un fenómeno destacable la última década al panorama político estatal y también en el valenciano, este ha sido sin duda el fin de un bipartidismo que prácticamente arrastrábamos desde la Transición; y que se ha traducido de facto en la aparición de muchas y varias formaciones políticas en todos los lugares. Razones encontrarán los expertos y los politólogos para justificar toda una serie de cambios que han desembocado en parlamentos más plurales por todo el territorio y que realmente han provocado un terremoto a la vida política caro con la llegada de todas estas nuevas formaciones se han acabado produciendo coaliciones y pactos de toda clase y condición.

Unos lo han justificado con la llegada de la fecha de caducidad del llamado “Régimen del 78” o del sistema tal y como lo hemos conocido o sufrido siempre; mientras otros han atribuido los cambios a la grave crisis económica comenzada a la segunda mitad del 2007, es decir ahora justamente hace diez años, y al malestar, la impotencia y el sufrimiento de importantes capas de una sociedad que con los partidos de siempre no divisaba soluciones a sus problemáticas particulares. Un caldo de cultivo perfecto que, adobado por la corrupción desbocada y el conflicto territorial catalán, ha acabado para provocar que el hegemónico PSOE de los años 80 esté en mínimos históricos y que el PP haya perdido el control de la mayoría de los territorios dónde durante décadas había gobernado con relativa comodidad.

Y así, han aparecido a nivel del Estado formaciones de alcance más ancho como Podemos y Ciudadanos, pero también otro puñado de partidos o coaliciones de partidos como por ejemplo Compromís, Anova, MES, la CUP o Proposta per les Illes, y que han acabado para demostrar por un lado, que los ciudadanos en estos momentos también demandan parlamentos más plurales; y por otra, que nada es eterno y que la política es también una realidad cambiante que se mueve por coyunturas, intereses, oportunidades e incluso por sentimientos. Y es así como un grupo de personas de procedencias políticas y profesionales diversas nos hemos decidido de unos meses cabe aquí a reiniciar un proyecto político de obediencia estrictamente valenciana y que ahora definitivamente ve la luz y toma voladizo ante una coyuntura que pensamos es la idónea para abrir un espacio nuevo.

Desde Demòcrates detectamos que pasados dos años y medio ese descontento sigue vigente al si de la sociedad valenciana, cuando no agravado por el chasco de muchas personas que habían confiado precisamente en las tres nuevas formaciones aparecidas. La frustración de buena parte de la militancia de un Podemos sometido a las decisiones de la cúpula de Madrid; el malestar de una parte considerable de las bases de Compromís, básicamente adheridos y militancia del Bloc por la carencia absoluta de democracia al si de la coalición y capacidad de decisión real y efectiva de las bases en los asuntos más trascendentales, adobado por el giro definitivo a la izquierda abandonando por siempre jamás las posiciones más moderadas de quienes pasaban por socialdemócratas o social-liberales, las repetidas votaciones en contra de los pactos de libre comercio o las renuncias a sentar a negociar cualquier contrapartida a los PGE del 2017 para un territorio absolutamente ahogado financieramente.

Por último imaginamos que el desencanto de buena parte de las bases, de los simpatizantes y de los votantes de Ciudadanos es elevado al observar un grupo parlamentario partido en dos en Les Corts y un partido donde precisamente también las decisiones últimas (caso de la determinación del sentido del voto de los injustos presupuestos del Estado para los valencianos) se toman en Madrid. Hay también descontento en quienes procedentes otras formaciones prestaron su voto a estas de nuevas; pero también en un PP y un PSPV en mínimos históricos de 25 años, que difícilmente se encuentran en condiciones de repuntar y que siguen generando dudas por un lado por la debilidad de un liderazgo poco consolidado, un tanto istriónico y sin capacidad para coser un partido que no ha acabado de digerir la bajada sufrida.

El ciudadano valenciano medio no acaba de estar cómodo con la situación actual. A pesar de que después de los años de oscuridad, corrupción, desgobierno y despilfarro del PP, se han producido algunos cambios en positivo, seguimos con las tasas de paro más elevadas del Estado, con una economía que repunta despacio, y unas exportaciones que crecen pero que lo hacen todavía a un ritmo de cuatro veces por debajo la media estatal. Y todo esto con el nubloso horizonte de un Botànic que puede tambalear ante las previsibles amenazas y coerciones de Podemos en la recta final de la legislatura, o la complejidad para gobernar cómo sería deseable algunas de las ciudades más importantes del territorio con pactos a tres, cuatro y cinco bandas.

Añadimos necesariamente a un empresariado valenciano distanciado como nunca había sido del PP, pero que tampoco se fía de las políticas (más pronto trabas) económicas del Botànic y particularmente de algunos de sus miembros. Con este escenario, y con el 2019 como horizonte, estamos convencidos que Demòcrates Valencians representa un proyecto que puede resultar atractivo para muchísima gente, no sólo por la procedencia heterogénea de sus cuadros, sino por la voluntad decidida de ocupar el espacio donde se sitúa la gran mayoría de la sociedad valenciana y que no es otro que aquel que está alrededor del centro político, de la racionalidad y del sentido.

Desde quien se considera socialdemócrata o de centro-izquierda, hasta quien se siendo desacomplejadament liberal y se ubica en el espacio centro-derecha, pasando por quien se identifica con el espectro social-liberal tan de moda hoy en día y que representan algunos referentes de la política internacional como por ejemplo Macron, Trudeau o el propio Renzi.

Y todo esto sumado a tres factores determinantes: el trabajo en clave estrictamente valenciana, la novedad y la ausencia de lastres y de hipotecas; y la profesionalización y preparación de los equipos que trabajan cada día en la confección y dinamización de un proyecto político moderno e ilusionando que tiene que acontecer la herramienta que nuestra sociedad esperaba para proyectarse definitivamente hacia el futuro.

Roger Mira , Secretario General de Demòcrates Valencians